H O M E
    Q U I E N E S   S O M O S
    E S P E C I A L I D A D E S
    T E Ñ I D O S
    D A T O S  I M P O R T A N T E S
    L I B R O  D E  V I S I T A S
    A N E C D O T A R I O
    C O N T A C T A R
 
Hemos elegido para esta sección, como lo dice su título, algunas anécdotas dignas de ser contadas y que forman parte de nuestra historia.
 
TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ……….

En julio del 2006, una clienta de la tintorería, que lo ha sido por dos décadas, viajó a Italia por razones que no son difíciles de imaginar. Italia ofrece en esa época del año sus costas maravillosas, un sol benigno comparado con el que padecemos en nuestro hemisferio sur, a pesar del recalentamiento global que les llega cada vez más agobiante. Pero, inevitablemente, hay que pasar por Roma, situación que no implica sacrificio alguno, pero que en el mes de agosto nos pone a prueba con calores que hacen escapar a los romanos pudientes, que no son pocos, dejándola prácticamente vacía. Antes de que ello ocurriera, se encontró con una vieja amiga a la que no veía por años. La signora romana la invitó a su casa y la recibió con un espectacular té con delicias varias.
Promediando la conversación de las dos amigas, la romana contó amargamente que su doméstica, oriunda de Europa del Este, probablemente de Rumania, el día anterior le había arruinado un vestido de Emilio Pucci al lavarlo sin consultarla y sin tener en cuenta que un vestido de ese valor sólo debe ser limpiado por una tintorería de las buenas.
Cuando mi clienta le comentó que en Buenos Aires había una tintorería que recuperaba los estampados corridos, la signora le preguntó si se lo podía dar para que trataran de restaurarlo, ya que la prenda tenía para ella un gran valor afectivo y luego ya verían la forma de hacerlo llegar nuevamente a Roma.
Y efectivamente el vestido nos llegó gracias a la intermediación desinteresada de nuestra espontánea promotora y, lo que es más importante, quedó impecable.
Sabemos que el vestido, con su estampado de contornos perfectamente definidos, sin “fantasmas” (para aquellos que dependíamos de una buena antena para ver la televisión de antaño con la definición más perfecta), llegó a su propietaria. Su satisfacción fue completa y como la signora no se lleva con la computación, dice que ya tiene demasiados años para empezar con esos asuntos, me hizo llegar unas breves líneas de agradecimiento y, por qué no decirlo, de asombro al comprobar que en un remoto país del cono sur pueden hacer cosas que en Roma, a la que llegan todos los caminos, no saben hacer.
 


LA HISTORIA DE UN VESTIDO 

A mediados de los 90 recibimos un vestido de novia para su limpieza, como tantos, pero de singular belleza. Era una creación de Gino Bogani y la calidad de las telas utilizadas eran supremas, especialmente el encaje francés que, generosamente, realzaba el diseño hasta niveles de excelencia difíciles de alcanzar.
Como pasaban los meses y el vestido no se retiraba, llamé a la madre de la novia que, como tantas veces, es la que se ocupa de estos menesteres, para recordarle que tenían un pendiente. La llamada no tuvo ningún resultado y el vestido quedó en nuestras manos, abandonado. Imaginé distintas historias sobre ese abandono, pero no dudé un instante en ponerlo en la vidriera como una exhibición de la calidad de nuestra limpieza.
En todos estos años han entrado todo tipo de personas, de ambos sexos, para preguntar si estaba en venta. Todos recibían la misma respuesta: “No. Me gusta como queda en la vidriera”. La última que entró fue una chica “dark”, totalmente de negro, al estilo de su tribu, que me preguntó si se lo podía vender, pero con una condición: Que se lo tiñera de negro.
El 3 de marzo de 2007 vino al negocio una chica de mediana edad con un vestido de soiree para su limpieza, pero no sacaba la vista del vestido de la vidriera. Preguntó: - ¿Y ese vestido? -  -Uy, tiene una larga historia. Lo trajeron hace muchos años. Lo hemos limpiado no menos de veinte veces. Lo trajo una escribana y nunca lo retiraron – dije.

- La escribana es mi madre y el vestido lo usó mi hermana. ¡No puedo creer que todavía exista y en ese estado! ¡Está perfecto!
El matrimonio duró poco, muy poco ……. Era la historia más probable.
Con su celular llamó a su madre, la escribana, y le dijo que tenía el vestido delante suyo. Desde Punta del Este la madre dio una directiva, aparentemente incomprensible: - Paga lo que sea y retíralo –

Nuevamente imaginé una historia: Creo entender que la señora no quería que se exhibiera un vestido que, para ella, simbolizaba la imagen de un fracaso familiar.
 


ASISTENCIA AL VIAJERO

Fecha: 11/02/06 18:48:10
Para:
losjazmines@fibertel.com.ar

Asunto:
MANCHA BIROME

HOLA FRANCISCO, QUE MODERNO ESTO DE PREGUNTAR POR MAIL!! ME DIJO INÉS QUE ESCRIBA.BEUNO EL CASO ES QUE SE ME MANCHÓ APENAS, UNA RAYITA, UN IMPERMEABLEDE TELA MEDIO SEDA, PERO IMPERMEABLE AL FIN.
SI HAY ALGO QUE PUEDA HACER, SINO LO MANDO CUANDO LLEGO. GRACIAS

TERESA

Fecha: 11/02/06 19:52:29
Para:
losjazmines@fibertel.com.ar

Asunto:
RV: mancha birome

Francisco te escribo por esta mancha gracias Teresa OKAY. ES SOBRE UN IMPERMEABLE Y ES BASTANTE NADA, UNA RAYITA, PERO RECUERDO QUE SE SACABA CON ALGO, GRACIAS.

Fecha: 11/02/06 19:25:32 Para: Señora clienta  
Asunto:
Re: MANCHA BIROME

Hola Tere. Efectivamente, somos muy modernos o, por lo menos, lo parecemos. Yo ya me voy acostumbrando a esta globalización. La semana pasada me enviaron desde Roma un vestido de Emilio Pucci con su clásico estampado, donde predominan los turquesas, totalmente corrido por un lavado loco. ¡ Se lo dejamos como nuevo !!! En Italia no saben hacerlo.
Ahora, a lo nuestro !!!!
No intentes tocar la mancha de birome porque puedes arruinar el impermeable, sobre todo si tiene poliuretano en su composición.
Si te parece, me lo traes a tu regreso. Estés donde estés ........ que lo disfrutes !!!!
Un cordial saludo
Francisco.

Asunto: gracias

DESDE LONDRES, Y SI EN ROMA NO SUPIEORN LIMPIAR LA CAMPERA!!!
GRACIAS DE NUEVO
Tere.
 


LAS VERDES COLINAS DE ÁFRICA ( E. HEMINGWAY )

Cierta vez  vino al negocio el chofer de una señora muy importante del mundo empresarial argentino.
Traía un pañuelo Hermés, colección Recontre Océano, para su limpieza.

- Necesito que me garanticen el trabajo dijo a modo de introducción luego del saludo.
- Y con qué se manchó?  -
 le pregunté, viendo el lamentable estado del pañuelo.
- Con leche para cachorro de león –
me contestó, como si fuese la cosa más natural del mundo.
- Hay que tener ganas de meterse en problemas ….. molestar a una leona que amamanta –
retruqué
  Si lo manda a limpiar es porque sobrevivió.

- No ….. es una leche especial para cachorros de leones ….. la traen de Sudáfrica …..
los alimentan con eso los primeros meses –
me explicó.
- Vea,
le dije, yo tengo un desmanchador muy bueno para leche holando-argentina, ya  sea de
La Serenísima o de Sancor, pero con los leones no tengo experiencia. Puedo consultar a Günther, un amigo mío alemán que es un gran cazador, caza mayor, de los Big Five. Debe saber, aunque pensándolo bien ….. él les dispara, pero no los ordeña.

Le puedo consultar. La peor gestión es la que no se hace.

En ese momento este señor perdió la seriedad con que manejaba la cuestión y por primera vez rió.
Se dio cuenta de lo loco que resultaba el asunto, especialmente su pretensión de garantías respecto del trabajo.
Tomó su celular y llamó a su empleadora.

- Señora, estoy en la tintorería con su pañuelo. No me garantizan el trabajo pero, por lo que veo, confío que van a salvarlo….. ¡ es gente seria ! –
segundos después cortó.

Cerró el trato preguntando si debía dejar seña.
 


ANA Y ANA

Cierta vez llegó a la tintorería una señora con claras señales de stress, al borde de la crisis nerviosa.
No sabe lo que me pasa, ¡estoy loca! ¡Me manda mi psicólogo! – dijo, bastante desencajada.

Yo la escuchaba y esperaba, resignado y paciente, conocer la magnitud del drama, y continuó:

- No pude dormir ni el viernes ni el sábado porque retiramos de la modista el vestido de novia de mi hija, que se casa dentro de cuatro días, y el vestido fue asesinado con la plancha, casi arruinado –

Traté de calmarla, pero no me escuchó.
-
El domingo no sabía que hacer con el vestido y con mi vida ….. Llamé a mi psicólogo en búsqueda de contención y me dio un turno de emergencia ayer, que era domingo, que me costó un ojo y la mitad del otro!!!!.
Me escuchó y liberé todas las angustias que me torturaban, pero era el casamiento de mi hija y, sobre todo, el estado impresentable del vestido, la principal causa de mi locura.-

Hizo un breve paréntesis y arrancó, casi en una súplica.
-
Me preguntó si ya había consultado en Los Jazmines para saber si era posible mejorar el aspecto del vestido. Lo escuchaba y no lo podía creer. Pagar cien dólares para recibir ese consejo me hizo sentir bastante estúpida ….. pero aquí estoy !!!!! En Los Jazmines !!!!! ¿Pueden hacer algo?

Y nosotros nos encargamos de su contención psicológica, incluyendo el vestido, dudando en el momento de pasarle el presupuesto si correspondía el ANA y ANA, costumbre médica que hace compartir honorarios en los casos de derivación entre el especialista y el médico que transfiere el caso.
Cuatro días después del casamiento el vestido volvió a la tintorería para limpiarlo antes de ser guardado.
El psicólogo nunca nos reclamó dinero alguno.
 


TANGO ARGENTINO

Finalizaba la tarde y muy próximo a la hora de cierre veo entrar a mi tintorería a
Claudio Segovia y Héctor Orezzoli .

Eran los productores de TANGO ARGENTINO con el que habían recorrido las principales capitales de Europa y terminaron protagonizando un enorme éxito en Broadway (1985/86) en el Mark Hellinguer Theatre.
Yo tuve la suerte de verlo ahí y me produjo un gran orgullo comprobar la reacción del público norteamericano al conocer las virtudes de nuestra música ciudadana, más la jerarquía artística de los intérpretes, músicos, cantantes y bailarines.
Mi emoción alcanzó niveles extraordinarios cuando Claudio me preguntó si les podía teñir 15 cortes de diferentes telas, a determinados colores, que iban a utilizar en la próxima temporada del espectáculo en Broadway y luego en Paris, Londres y Tokio.

De ese modo, me permitieron ser parte, en una mínima proporción, del show musical argentino más importante de todos los tiempos, el mismo que ”me había partido la cabeza” pocos meses atrás.
 


¡UN CAPO !!!

Corría el año 1981 y la limpieza de corbatas era un boom.
Entre los muchos clientes que atendimos, me quedó grabado uno. Me trajo 350 corbatas, en lotes de 50/80 cada vez. Cuando me dijo que ya estaban todas sus corbatas limpias no pude evitar la tristeza, no tengo claro si por no volver a verlo a él o a sus corbatas. Pero me dijo que en realidad me estaba trayendo la última, una corbata totalmente recamada en oro, como un traje de luces del torero Dominguín.
Que la limpiara con cuidado de no perderla.

Pasaron 24 años y una mañana entra en la tintorería preguntándome: - “Se acuerda de mí”-. Claro que me acordaba, perfectamente. –“Le traigo tres camperas de gamuza”- me dijo y continuó – “Ya no uso corbatas …… sólo me visto de sport”-
-“¿Sabe lo que pasa? Estoy en pareja con una chica de 28 años y ella dice que las corbatas
me avejentan”.

Lo que avejentan son los años y usted tiene más de 75, pensé, sin animarme a decírselo.

-“Creo que nunca estuve mejor en mi vida. ¿Se nota que estoy muy bien?”-

Y realmente era así.
-“¿Me pasa la fórmula?”- rogué.

-“Usted sabe que yo tengo un patrimonio importante. Bueno, lo dividí en tres.
Una parte para mi hija, otra para mi hijo y con la tercera ….. me doy el lujo de vivir a mi manera….”

¡ Un capo !!!
 


NINI

Nini Marshall fue una de nuestras clientas más queridas, junto a Delia Garces y Tita Merello ( a la que le dedicaré un capítulo aparte ).
En el año 98 ó 99 se reinauguró el Museo del Cine y eligieron para la primera muestra el vestuario usado por Niní en todas sus películas. Evidentemente, había que limpiarlo e ignorando nuestro vínculo con ella, nos eligieron para hacer ese trabajo.

El día que habíamos prometido la entrega llamaron del Museo para confirmar que estaba todo listo.
Voló mi imaginación y recordé la voz de Niní que, con la humildad que la caracterizaba, se identificaba cada vez que nos llamaba con un: -“Habla Niní Marshall”-,sin darse cuenta que su voz, y su gracia, eran únicas en el mundo.
 


TITA

Nadie como Tita Merello ha provocado tantas aglomeraciones en la puerta del negocio.
Cuando ella venía, y lo hacia muy seguido, la gente la reconocía y se quedaba esperando a que saliera.
Para colmo, durante muchos años, ya grande, vino acompañada por Osvaldo Pacheco, su entrañable amigo, casi un hijo, que era una estrella de la comedia del canal 9 y la gente le tenía gran cariño.

MERELLO + PACHECO = AGLOMERACIÓN

Los que la conocíamos bien sabíamos de su carácter, malo, o en el mejor de los casos, cambiante.
Cierta vez entró al negocio y estábamos atendiendo a una clienta, una dama muy correcta y cordial.
En cuanto esta señora la reconoció, no pudo evitar decirle: -“Tita, ¡Qué gusto verla !!!!”- La Merello la fulminó con la mirada. Sabido es que su mirada era de una intensidad notable, quizá su rasgo más característico y le contestó, con la velocidad del rayo:

-“Tita nada !!! Para usted, SEÑORA”-

La pobre mujer no sabía donde meterse. Rápidamente recogió su boleta e hizo mutis por el foro.
En cuanto quedamos solos, su humor mudó hacia la familiaridad instantáneamente preguntando, como siempre, por mi madre, a la que conocía desde el año 1948.
Estuvo 3 ó 4 minutos y al salir les dijo a una decena de personas que la esperaban afuera:-

“ Hoy no me rompan…., que no estoy de humor”-

Se tomó del brazo de Pacheco y arrancó para el lado de Rodríguez Peña, donde estaba su último departamento.
Calculo que en esa cuadra y media la habrán saludado no menos de treinta personas.
 


DIEGO

Una tarde vino la secretaria de la diseñadora Elsa Serrano, con la que teníamos contactos frecuentes debido a que nos mandaba a muchas de sus clientas, con dos jaquets completos para su limpieza y planchado.Me llamó la atención que se ocuparan personalmente de lo que normalmente hace el dueño de la prenda luego de usarla.
Al hacer la boleta le pregunto:
- ¿A nombre de quién?-
-Diego Maradona, pero ponga en la boleta nuestro teléfono.
Una semana después llegó una camioneta de Alitalia y un hombre de la línea aérea se encargó de pagar y retirarlos.
-“Va directo a Nápoles”- me dijo.
Evidentemente, en ese momento Diego era el Rey del Universo e ignoraba en el infierno en el que se estaba metiendo….. y no me refiero al matrimonio.
 


SE TE OLVIDA (Bolero – Alvaro Carrillo)

El hecho que voy a relatar ocurrió hace 40 años, cuando mis padres estaban a cargo del negocio y Los Beatles y el hippismo estaban en su apogeo.
En esas circunstancias madre e hija trajeron un vestido de novia para limpiar y planchar con la intención de dejarlo impecable para la boda. Se arreglaron los detalles del trabajo y se convino en entregarlo en nuestro negocio un viernes, día previo a la ceremonia religiosa y fiesta.
Debido a las características personales de ambas clientas, la conversación fue desordenada, más bien caótica y como consecuencia de eso, mi madre olvidó pedirles el número de su teléfono.
Llegó ese viernes y pasó completo sin noticias de la novia ni de su madre.
Transcurrió la mañana del sábado y llegó la hora de cierre y nadie venía a buscar el vestido.
Se prolongó la espera media hora más y finalmente decidieron cerrar, convencidos de que la boda
se había suspendido.
Una hábil pesquisa llevó a la demorada novia a las puertas del edificio donde vivíamos.
Eran las 6 de la tarde y sonó el portero eléctrico de nuestro departamento.
Era la novia, no muy desesperada por cierto, que pedía el favor que alguien volviera a la tintorería para entregarle el vestido con el que debía entrar a la iglesia en dos horas y media.
Eso sí, pidió perdón por haberse olvidado totalmente de que faltaba retirarlo.
Nunca supimos cómo le fue a ese matrimonio, pero en estas cuestiones nada debe darse por seguro.

Sólo espero que, con el paso de los años, haya recuperado su poder de concentración, si es que alguna vez lo tuvo.
De no ser así, si los hijos no le quedaron olvidados en alguna plaza, son los nietos los que corren peligro.
 


LOS LLAMAN POR SU NOMBRE

Cuando se abrió la tintorería, corría el año 1942, mis abuelos contrataron a dos planchadoras.
Estas, al presentarse el primer día de trabajo, vinieron con un presente cada una, luego de ponerse de acuerdo, como deseo de buen augurio. Si, ya se, eran otras épocas.
El asunto es que se presentaron con un perro y un gato, ambos de una linda porcelana y de tamaños adecuados para ponerlos como adorno en la vidriera del negocio.

Están ahí desde ese instante y jamás cambiaron de lugar. Tres generaciones de niños pequeños se han detenido y obligado a detenerse a padres o abuelos con el mismo argumento: señalarlos con entusiasmo y energía propia de su edad y llamarlos por su nombre: guau–guau y miau-miau.
 


TEÑIDO URGENTE

Martín Karadagian y su señora fueron clientes frecuentes de la tintorería por muchos años.
TITANES EN EL RING
era, en ese tiempo, un enorme éxito de la televisión. Chicos y grandes esperaban con gran interés las hazañas de sus ídolos, personajes queribles si los hay, que combatían con aquellos a los que el público odiaba sin límites, la personificación del mal.
Todo esto se desarrollaba en un pequeño escenario teatral llamado cuadrilátero donde las cuerdas no podían contener la obra a representar y, por lo tanto, ocurrían más allá de su perímetro escenas vinculadas con la obra principal. Paradigma de lo que recuerdo: “El hombre de la barra de hielo”.
Dentro de la troupe de luchadores se destacaba hasta alcanzar la categoría de “estrella” el personaje conocido como
“LA MOMIA”
.
Tal era su éxito que a Martín se le ocurrió crear una contrafigura y resolvió que esa idea debía ser plasmada con la velocidad que él le imponía a su propia vida.
Entonces llegó a la tintorería su señora y dijo:
-
Me tienen que hacer un gran favor. Necesitamos que me tiñan esto de negro para mañana”
Al día siguiente hizo su presentación, despertando inmediatamente el odio de grandes y chicos, “LA MOMIA NEGRA”.
 

 

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